La historia de la misión más famosa del SAS: la Operación Nimrod en 1980
La Operación Nimrod no solo fue una misión de rescate militar impecable; fue el evento que sacó al SAS de las sombras de la confidencialidad gubernamental y lo lanzó al escenario mundial.
El 30 de abril de 1980, seis terroristas fuertemente armados del “Frente Revolucionario Democrático para la Liberación de Arabistán” (un grupo separatista iraní) asaltaron la embajada de Irán en el lujoso barrio de South Kensington, en Londres. Tomaron a 26 rehenes, incluidos diplomáticos, empleados sirios y un policía británico, Constable Trevor Lock. Su demanda era clara: la liberación de 91 prisioneros árabes en Irán y un avión para salir del país.
Así se desarrolló, paso a paso, el asalto que cambió la historia de las fuerzas especiales para siempre:
El Preludio: El juego del gato y el ratón (30 de abril – 5 de mayo)
Mientras la Primera Ministra Margaret Thatcher dejaba claro que no cedería a los chantajes terroristas, el SAS se movilizó en absoluto secreto desde Hereford hasta los barracones de Regent’s Park en Londres.
1. La construcción de la maqueta
En un cuartel cercano, carpinteros militares construyeron una réplica exacta a escala real del interior de la embajada iraní basándose en planos del ayuntamiento y en los testimonios de rehenes liberados por razones médicas. Los operadores del equipo antiterrorista (CRW) ensayaron el asalto una y otra vez en la maqueta, memorizando cada esquina, puerta y ventana.
2. Guerra psicológica y micrófonos ocultos
Los negociadores de Scotland Yard intentaron ganar tiempo ofreciendo comida y cigarrillos a los terroristas. Mientras tanto, técnicos de la policía taladraron las paredes compartidas de los edificios colindantes para introducir micrófonos microscópicos y cámaras de fibra óptica.
Para enmascarar el ruido de los taladros, la policía ordenó a British Gas realizar reparaciones ficticias con martillos neumáticos en la calle y pidió al aeropuerto de Heathrow que desviara los aviones comerciales para que volaran más bajo sobre la zona.
El Detonante: El ultimátum vencido
El lunes 5 de mayo, sexto día del secuestro, la tensión llegó al límite. El líder de los terroristas, apodado “Salim”, se frustró ante la falta de avances en las negociaciones. A la 1:45 p.m., se escucharon tres disparos dentro del edificio.
A las 6:50 p.m., el cuerpo sin vida de Abbas Lavasani, el jefe de prensa de la embajada (un ferviente defensor de la revolución jomeinista), fue arrojado a la acera. Los terroristas amenazaron con matar a un rehén cada 30 minutos si no se cumplían sus demandas.
En ese momento, Margaret Thatcher firmó la orden ejecutiva. La jurisdicción pasó de la policía al Ministerio de Defensa. El SAS recibió la orden verde: entrar y limpiar el edificio.
El Asalto: 17 minutos de máxima tensión
A las 7:23 p.m. del 5 de mayo de 1980, aprovechando la luz del atardecer londinense, comenzó la Operación Nimrod. El equipo del SAS se dividió en dos grupos principales: el Equipo Rojo (que asaltaría desde la azotea y los pisos superiores) y el Equipo Azul (que entraría por la planta baja y el sótano).
Millones de personas en todo el mundo sintonizaron la BBC e ITV, cuyas cámaras de televisión transmitían en vivo, interrumpiendo un partido de billar para mostrar a hombres vestidos de negro con máscaras de gas deslizándose por la fachada trasera del edificio.
[ AZOTEA ] -> Equipo Rojo (Descenso en rappel)
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[ 3er Piso ] -v- -> Ventanas traseras (Punto de inserción fallido)
[ 2do Piso ] ---- -> Despacho Principal (Rehenes concentrados)
[ 1er Piso ] ---- -> Balcón Frontal (Equipo Azul - Carga explosiva)
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[ SÓTANO / PLANTA BAJA ] -> Equipo Azul (Entrada de apoyo)
Paso 1: El desastre del rappel
El Equipo Rojo descendió en rappel desde el tejado hacia las ventanas del patio trasero. Sin embargo, uno de los operadores se enredó con su cuerda justo encima de la ventana que debían volar con explosivos. En su lucha por soltarse, su bota rompió un cristal.
Al darse cuenta de que habían perdido el factor sorpresa, el líder del equipo abortó el uso de la carga explosiva de esa ventana para no quemar vivo al soldado atrapado. Los operadores tuvieron que romper los cristales de las ventanas reforzadas a golpes de mazo para poder entrar.
Paso 2: La explosión frontal
Casi simultáneamente, dos operadores del Equipo Azul salieron al balcón del primer piso en la fachada frontal. Colocaron una carga de corte lineal de explosivo plástico en los ventanales blindados.
La detonación fue colosal, reventando los marcos y lanzando una cortina de humo hacia el interior. Los operadores arrojaron granadas de aturdimiento (flashbangs) e ingresaron con sus subfusiles Heckler & Koch MP5. El humo espeso de los explosivos incendió las pesadas cortinas de la embajada, llenando el edificio de un humo negro asfixiante.
Paso 3: El héroe inesperado en el interior
Al escuchar las explosiones, el líder terrorista, Salim, corrió hacia una habitación decidido a ejecutar a los rehenes. En ese momento, el agente de policía británico secuestrado, Trevor Lock, que había logrado mantener oculta su pistola revólver Smith & Wesson reglamentaria durante seis días bajo su abrigo, se abalanzó sobre él. Lock placó a Salim contra el suelo, impidiendo que disparara a nadie justo cuando un operador del SAS entraba por la puerta. El operador gritó: “¡Quítate, Trevor!”, Lock rodó hacia un lado y el operador abatió a Salim al instante.
Paso 4: La matanza en el despacho de teletipos
En el segundo piso, los demás terroristas entraron en pánico. Abrieron fuego contra los rehenes masculinos retenidos en el despacho de teletipos, matando a uno (Ali Samadzadeh) e hiriendo gravemente a otros dos.
Cuando los soldados del SAS irrumpieron en la habitación derribando la puerta, los terroristas arrojaron sus armas al suelo e intentaron mezclarse con los rehenes sentándose entre ellos.
Paso 5: El filtro en las escaleras
Los operadores del SAS formaron una cadena humana en las escaleras, sacando a los rehenes uno a uno a empujones hacia el jardín trasero para ponerlos a salvo del fuego y el humo. Mientras bajaban, los propios rehenes señalaron a los terroristas infiltrados.
Uno de los secuestradores, que llevaba una granada de mano oculta entre la ropa, fue identificado en la escalera. Al verse descubierto, hizo el amago de sacar la granada; los operadores del SAS que se encontraban en la parte superior e inferior de la escalera le dispararon decenas de cartuchos de manera fulminante.
El Balance Final
La Operación Nimrod concluyó en apenas 17 minutos.
- Terroristas: De los 6 asaltantes, 5 fueron muertos en el acto. El único superviviente, Fowzi Nejad, intentó pasar por rehén en el jardín, pero fue identificado y arrestado (pasaría 28 años en una prisión británica antes de ser liberado).
- Rehenes: De los 26 originales, 5 habían sido liberados antes. Durante el asalto, 1 rehén murió a manos de los terroristas y dos resultaron heridos. El resto fue rescatado ileso.
- El SAS: No sufrió ninguna baja. Solo el operador que se enredó en las cuerdas de rappel sufrió quemaduras graves en las piernas debido al incendio de las cortinas, pero sobrevivió.
Al día siguiente, Margaret Thatcher visitó el cuartel provisional del SAS para tomarse una famosa fotografía con los operadores y celebrar el éxito de la misión. El mensaje para el mundo fue rotundo: el Reino Unido no toleraría el terrorismo en su suelo. La silueta oscura del soldado del SAS con traje de asalto negro de neopreno, chaleco balístico y máscara de gas se convirtió, a partir de esa misma noche, en el estándar dorado de la intervención táctica moderna.