Las armas no letales y municion
Cuando la presencia física, las formaciones tácticas y las advertencias por megafonía fracasan, las unidades antidisturbios deben recurrir a herramientas físicas para recuperar el control del espacio urbano.
En el ámbito táctico profesional, el término “arma no letal” está obsoleto y ha sido sustituido por Armas Menos Letales (Less-Lethal Weapons).
Nota importante: El cambio de nomenclatura es crucial. Cualquier objeto, desde una pelota de goma hasta un chorro de agua, puede ser letal si se usa incorrectamente (por ejemplo, disparando a la cabeza a corta distancia). El equipamiento “menos letal” está diseñado para maximizar el dolor temporal o la incomodidad, minimizando el riesgo de lesiones permanentes siempre y cuando se apliquen los protocolos de uso correctos.
A continuación, diseccionamos las cuatro categorías principales de este arsenal.
4.1. Agentes Químicos: La Ciencia del Gas Lacrimógeno (CS)
El gas lacrimógeno es el rey indiscutible del control de multitudes. Su función principal no es incapacitar físicamente, sino quebrar la moral y la voluntad de permanencia de la masa.
Curiosamente, el gas lacrimógeno más utilizado, conocido como Gas CS (orto-clorobencilidenomalononitrilo), no es realmente un gas. Es un polvo blanco cristalino. Para que flote en el aire, se mezcla con una carga pirotécnica dentro de un bote metálico. Al activarse, la combustión calienta el polvo y lo expulsa en forma de un espeso humo blanco (aerosolización).
- ¿Cómo afecta al cuerpo? Las partículas de CS se adhieren a la humedad de la piel, los ojos y las vías respiratorias. A nivel neurológico, activan los receptores del dolor (específicamente el receptor TRPA1). Esto engaña al cerebro haciéndole creer que el cuerpo se está quemando.
- Efectos inmediatos: Cierre involuntario de los párpados (blefaroespasmo), lagrimeo masivo, tos incontrolable, sensación de asfixia y desorientación.
- Despliegue táctico: Los agentes nunca lanzan el gas directamente hacia el centro de la multitud, sino hacia los bordes y en la dirección del viento (si es favorable), creando un “muro invisible” que empuja a los manifestantes hacia las vías de escape predeterminadas.
4.2. Impacto Cinético: De la Goma al “Foam” (Espuma)
Cuando individuos específicos dentro de la multitud actúan con extrema violencia (lanzando cócteles Molotov o usando tirachinas con rodamientos de acero), el gas no es lo suficientemente preciso. Aquí entra en juego la munición de impacto cinético.
Históricamente se usaban escopetas que disparaban pelotas de goma. Su funcionamiento balístico consistía en disparar al suelo frente al objetivo para que la pelota rebotara e impactara en las piernas. Sin embargo, el rebote es impredecible y ha causado graves lesiones oculares accidentales, por lo que muchas policías europeas las han prohibido o limitado severamente.
La solución moderna son los Lanzadores de 40mm y los proyectiles de impacto directo (Foam/Sponge Rounds).
| Característica | Pelota de Goma Tradicional | Proyectil de Foam (SIR-X / 40mm) |
| Material | Caucho endurecido macizo. | Base de plástico de alta densidad con punta de espuma viscoelástica (esponja dura). |
| Trayectoria | Disparo al suelo (rebote impredecible). | Disparo directo (precisión quirúrgica hasta 45 metros). |
| Transferencia de Energía | Contundente, alto riesgo de penetración o fractura si impacta en zonas blandas. | La punta se aplasta al impactar, disipando la energía cinética en una superficie mayor. Causa un hematoma masivo sin romper el hueso. |
| Uso Táctico | Dispersión indiscriminada de multitudes. | Neutralización de “objetivos VIP” (agitadores violentos específicos) dentro de la masa. |
4.3. Fuerza Hidráulica: Los Cañones de Agua
Los vehículos con cañones de agua (a menudo llamados camiones hidrantes o botijos) son fortalezas rodantes de control de masas. Son especialmente útiles en Europa y Asia para disolver barricadas en llamas y dispersar multitudes de miles de personas sin utilizar gases tóxicos.
- Potencia de fuego líquido: Los monitores (cañones) situados en el techo del vehículo son controlados por un operador mediante un joystick y cámaras dentro de la cabina blindada. Pueden disparar agua a presiones de hasta 20 bares a distancias de 60 metros. Esa presión es suficiente para derribar a un adulto adulto como si fuera un muñeco de trapo.
- Aditivos Tácticos: Los cañones modernos tienen depósitos de mezcla automatizados. El operador puede presionar un botón y añadir colorantes indelebles al agua (muy utilizado en lugares como Hong Kong o Reino Unido, donde el agua azul o rosa marca a los manifestantes violentos para que puedan ser arrestados días después). También pueden inyectar líquido lacrimógeno directamente en el chorro, combinando el golpe cinético con el efecto químico.
4.4. Control Acústico Dirigido (LRAD)
Uno de los avances más recientes y propios de la ciencia ficción en el control de multitudes es el LRAD (Long Range Acoustic Device), o Dispositivo Acústico de Largo Alcance.
A simple vista parece un altavoz plano y hexagonal montado sobre un vehículo, pero su tecnología es fundamentalmente distinta. Mientras que un altavoz normal dispersa el sonido en todas direcciones, el LRAD concentra las ondas sonoras en un haz estrecho, casi como si fuera un láser acústico.
Tiene dos modos de funcionamiento:
- Modo de Comunicación (Voz): Permite emitir advertencias de dispersión inteligibles a más de 1.000 metros de distancia, cortando a través del ruido ensordecedor de helicópteros, sirenas y miles de personas gritando.
- Modo Disuasorio (Tono de Advertencia): Al pulsar un botón, el LRAD emite un tono penetrante, agudo y continuo que puede superar los 140 decibelios (el volumen de un motor de avión a reacción despegando). Estar en la trayectoria directa de este haz sonoro a corta distancia provoca un dolor físico en los tímpanos tan agudo que el instinto humano obliga a las personas a taparse los oídos y huir de la zona inmediatamente, sin causar daño auditivo permanente si se usa en los tiempos correctos.
El uso coordinado de estas tecnologías permite a las unidades antidisturbios crear una presión insostenible sobre la masa violenta. Es una danza coreografiada donde el sonido, la química y la fuerza cinética se combinan para doblegar el caos y restaurar la normalidad urbana sin tener que recurrir, salvo en casos de amenaza de muerte inminente, a las armas de fuego convencionales.